Psicología al Día para DocentesEl estrés
Docentes de la UTP, la Dirección de Orientación Psicológica les da la bienvenida al año académico 2012. Conocemos la gran labor que ustedes realizan en pro de la juventud estudiosa de nuestra alta casa de estudios. Y también, todo lo que conlleva el proceso de enseñanza. Queremos ofrecerle un documento que les servirá de apoyo en el momento en que usted lo necesite. El tema: el estrés. Correr y abarcar son dos términos que podrían resumir el estilo de vida actual. ¡Cuántas veces lo observamos en los demás, o caemos nosotros mismos en las prisas y el deseo de realizar gran número de actividades a un tiempo!
La pretendida necesidad de hacer muchas cosas, impone la urgencia de realizarlas cada vez a mayor velocidad. De tal forma que la mayoría de nosotros come con prisa, habla deprisa, se mueve aceleradamente de un lado para otro. Pero, desafortunadamente, al final de la carrera, pocos pueden decir: ¡Ha merecido la pena!! Por el contrario, gran parte del proceso se ha vivido sin disfrutarlo y cargado de tensión; la relación con otras personas se ha deteriorado; la salud física se ha debilitado en exceso; y la salud mental también ha sufrido las correspondientes consecuencias. Por eso, conscientes de esta situación, que a veces se agudiza y se convierte en un síndrome como el denominado Síndrome de Burnout, del cual hablaremos posteriormente. Es que pretendemos alertar sobre los peligros inminentes del estrés. Es conocido por la mayoría de nosotros, que el advenimiento súbito y sutil de este problema moderno, ha sorprendido a muchos sin estar preparados para afrontarlo. Entonces, empecemos a definir ¿Qué es el estrés? El término 'estrés' es una adaptación al castellano de la voz inglesa stress. Esta palabra apareció en el inglés medieval en la forma de distress, que, a su vez provenía del francés antiguo destresse ('estar bajo estrechez' u 'opresión').
Cuando una persona no se halla fuerte anímicamente, o ignora las técnicas para afrontar el estrés, y la carga resulta excesiva, con toda probabilidad acabará tropezando o sucumbiendo ante cualquier obstáculo que se le presente. Pero, es importante estar al tanto que el estrés no sobreviene de modo repentino, y se apodera de la gente como si se tratara de una emboscada. Afortunadamente, el ser humano está dotado de la capacidad para detectar las señales que indican peligro. El estrés, desde que aparece hasta que alcanza su máximo efecto, pasa por etapas: Fase de alarma, de resistencia y agotamiento. En la fase de alarma, aparece el aviso claro de la presencia de un estresante. Y las reacciones fisiológicas son las primeras que aparecen, para advertir al afectado, que necesita ponerse en guardia. Luego, la fase de resistencia, extiende la presencia del estrés más allá de la fase de alarma. Aquí la persona se frustra y sufre como consecuencia de la situación. Empieza a darse cuenta de que está perdiendo mucha energía y su rendimiento es menor. Tiene que hacer algo para salir adelante, pero no encuentra la forma. Está entrando a un círculo vicioso, sobre todo cuando la situación va acompañada de ansiedad por un posible fracaso. Sobreviene en consecuencia la fase de agotamiento, que es el periodo terminal, caracterizado por: la fatiga, la ansiedad, y la depresión. Las tres pueden aparecer de forma simultánea o por separado. Realmente hay una situación de deterioro físico y psicológico.Así es una situación real de estrés. La persona está estresada, trabaja largas horas sin producir mucho, y vuelve a casa para ser incapaz de conciliar el sueño. Por la mañana despierta muy temprano, para sólo pensar en la montaña de preocupaciones que le espera en el trabajo. El fin de semana tampoco le aporta mucha restauración, ya que su pensamiento no conseguirá apartarse de los problemas de su ocupación. Así que el lunes tendrá que hacer frente al trabajo fatigado y sin energía física y psicológica (no hay motivación). Aquí, el estrés se incrementa y el rendimiento disminuye.
Pero, ¿Siempre resulta nocivo el estrés? La respuesta es: No. Al respecto, afirmaba Hans Selye: La ausencia absoluta de estrés, significa la muerte.El estrés lo podemos comparar con las cuerdas de una guitarra, que necesitan la tensión justa para emitir su sonido con precisión. Ya hemos observado lo que puede ocurrirnos con un estrés excesivo. Por esa razón, debemos practicar las directrices que nos llevan a “Cómo prevenir el estrés”. Desde luego, siempre resulta menos costoso prevenir que remediar. Técnicas para Controlar el Estrés:
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